Parroquia
Nuestra Señora de la Candelaria
de La Viña

Arquidiócesis de Salta - Salta - Argentina

Bendiciones

Sentido Teológico y Pastoral

Existe el peligro de realizar las bendiciones con una actitud mágica o supersticiosa (una seguridad de éxito y protección divina, ligada a los objetos bendecidos)

Hay gente que piensa que se le transmite al objeto o imagen un poder divino. El único poder es el de la gracia de ser hijos de Dios y ¡si Dios está con nosotros quien puede contra nosotros! (Rom 8)

Tampoco hay que pensar que las bendiciones son para una lucha contra el mal o para correr no se que malos espíritus.

La Bendición es en realidad una confesión de fe, una consagración a Dios y un compromiso de vivir como Jesús nos enseñó.

Bendecir una imagen, un objeto o lo que sea es ponerse de cara a Dios y dejar que Él nos mire el corazón para que vea en él cuanta confianza hay, cuanto amor y cuanta esperanza puesta en Aquel que nos amó primero.

El que Bendice es un hombre o mujer, que en la fe cristiana lee su vida y descubre en ella el paso de Dios por eso vuelve a confiar todo a Él.


AGUA BENDITA: El agua bendecida que usamos para el rito de bendición no es otra cosa que el signo de nuestro Bautismo y nos dice que la Fe que nos ha sido regalada en ese día, se pone en juego en ese gesto. El agua bendita recuerda el Bautismo y lo expresa. No es algo mágico, ni tiene que ver con lo que vemos a veces en las películas-que sirven para correr demonios, etc.-

Bendecimos al Dios que nos bendice:

Las bendiciones no son una mera señal de la cruz o unas palabras que transmiten a la persona o al objeto una gracia especial de parte de Dios, sino que las personas, desde su fe cristiana, bendicen sobre todo a Dios, y le piden a la vez su bendición sobre ellas.
Es un gesto interesante y educativo de la fe:

Dios Todopoderoso y eterno, Creador y Padre de todos es fuente de todo ben-decir: Dios es el que bendice, el que dice-bien, ¡vio Dios que todo era bueno! (Gn 1,31); es el que alcanza con su voluntad salvadora a todas las personas y a todas las cosas. El Dios que bendice está cercano en la vida de cada día ¡ALABEMOS A DIOS!

Cristo Jesús, hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre; es la mejor bendición de Dios: Cristo Jesús, en quien hemos experimentado la plenitud de toda bendición de Dios, nos comunica, no sólo a través de los sacramentos sino también de los sacramentales, su victoria contra el mal y el pecado (Ef 1,3)
¡AGRADECEMOS A JESÚS NUESTRO SEÑOR!

La comunidad Iglesia aparece como mediadora de la bendición: dado que recibimos la bendición en el pueblo de Dios o familia de Dios que es la Iglesia y en la medida que estamos en comunión de camino y de destino. La Iglesia participa así de la voluntad salvadora de Cristo, se suma al plan de bendición que Dios ha establecido sobre la humanidad y el universo.
¡CREEMOS EN LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO, COMUNIDAD DE LOS HIJOS DE DIOS!

Un sí a la creación: Queda expresado el valor de lo corpóreo, no nos salvamos solo en espíritu, toda la creación queda implicada. La presencia de Dios santifica todo a su paso, Dios abraza toda la creación, nada le es ajeno. (Col 1,16-17)
¡A ÉL SEA LA GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS!

Nueva relación de lo creado con Dios: Nos recuerda la bondad de todo lo creado, su orientación a Dios, pertenencia, alabanza, adecimiento, revelación, orientación a Dios. (Col 1,20) ¡Purifícanos la mirada Señor!
¡OH SEÑOR, NUESTRO DIOS, QUE ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA!

Participar de la victoria pascual de Cristo: Recordamos que la plenitud de la bendición divina, en Cristo Jesús, nos alcanza ciertamente en la Eucaristía. ¡El Espíritu y la Esposa dicen: Ven y el que escucha debe decir: Ven. Que venga el que tiene sed, y el que quiera, que beba gratuitamente del agua de la vida……. El que garantiza estas cosas afirma: Sí, volveré pronto. Amén. Ven, Señor Jesús. Ap. 22,16 sgtes.

QUE BENDECIR:

Objetos: toda la creación guarda una huella de Dios. Los objetos de arte, en su belleza lo expresan de un modo particular y pleno. Lo reconocemos cuando los bendecimos, y en ese acto de fe los consagramos, ahora pertenecen por nuestra fe a Dios. Esto exige el buen uso de estos objetos.(por ejemplo: cuadros, instrumentos de trabajo, elementos del servicio litúrgico, llaves, ropa de bebé, equipos deportivos, etc.)

Lugares: Dios está presente en todo momento y lugar, con su presencia amorosa como de quien con exquisita atención cuida lo que ama. Esto lo reconocemos cuando bendecimos y consagramos lugares.
(por ejemplo casa-lugar de la iglesia doméstica que es la familia, santuario de la vida-; lugares de trabajo, de recreación, de educación, de fe etc.)

Trabajo: en el trabajo encuentra el hombre el desarrollo y expresión de su dignidad, colabora con Dios en la transformación del mundo para hacerlo reino. Esto lo reconocemos cuando bendecimos lugares de trabajo, negocios, oficinas, escuelas o actividades laborales personales, individuales o grupales. Esto exige hacer el trabajo con la máxima perfección porque fue consagrado a Dios y debe de algún modo anunciarlo.

Actividades: Dios sostiene nuestras acciones, con su gracia las orienta para nuestro bien y para el bien de todos, para que contribuyan a la paz y a la felicidad. Con Dios nos cansamos y desgastamos en el trajín de la vida y el se regocija en sostener el esfuerzo de quien se ofrece por un mundo mejor.

Proyectos: Dios impulsa nuestra creatividad y voluntad para diseñar un caminar hacia el horizonte de la bienaventuranza y vida eterna. Todo lo que proyectamos ha de tener la impronta del amor y de la esperanza. Esto lo reconocemos en la bendición y lo consagramos a Él.

Personas: Cada persona ha sido bendecida, primero, con el don de la vida; además si es bautizado ha sido lavado en la sangre de Cristo, vale el precio de la entrega de Jesús en la cruz; ha sido rescatado y sellado con el sello del Espíritu en
el Bautismo y por eso Jesús es la mejor bendición del Padre que ya ha recibido. Todo esto lo reconocemos cuando bendecimos y pedimos a Dios que en tal persona se realiza el designio de su voluntad: que conozca la verdad y participe de su vida divina.

Familias: en cada familia y es si es cristiana mas aún se expresa el proyecto de vida, de amor, de felicidad de Dios realizándose, en el entorno y clima únicos del santuario doméstico, del compromiso vital, del amor gratuito y edificante que dignifica y libera para el bien de cada uno y del mundo entero. Todo esto lo reconocemos cuando bendecimos y a él consagramos nuestras familias.

Esposos: La principal bendición es la del Sacramento del Matrimonio, pero se puede renovar en cada aniversario, reconociendo con ello que Él que los une es Cristo, que centro, fundamento y fin de ese caminar juntos es Cristo, y que la capacidad del amor oblativo y total que se brindan pretende ser signo del amor de Cristo y de la Iglesia.

Novios: cuando se comprometen, reconociendo en ello que se preparan para el proyecto de ser esposos y familia cristiana, consagrándole a Dios el amor para que se purifique en el corazón de Jesús aprendiendo que amar consiste mas en dar que en recibir, ofreciéndose cada día no solo por la felicidad del otro, sino por su vida eterna, por su vida como hijo de Dios.

Hijos: reconociéndolos como un don de Dios, y preparándolos para Dios. Reconociendo que los hijos no son una posesión sino que han de ser nuevos Cristo; educándolos para que abracen con pasión la vida y se interesen con responsabilidad y libertad por transformar el mundo para hacerlo reino.

Imágenes: de la Virgen, de los Santos: es poner explícitamente en juego nuestra fe, que reconoce en esas imágenes un signo de quienes han sido fieles a Dios en su respuesta de vida y expresar públicamente que queremos imitar su caminar en la luz y la paz de la voluntad de Dios, que sana y que salva.

Biblias: bendecimos el libro que contiene la Palabra de Dios, reconociendo con ello nuestra apertura la Palabra poderosa de Dios, que requiere el gesto responsable de leerle, meditarla, hacerla vida y consagramos a Dios nuestra disponibilidad de tiempo y esfuerzo para que así sea.

Autos: es una sana costumbre de quien recibe el don de un vehículo que le permita, trabajar, trasladarse o pasear con comodidad; reconociendo que también en esto se debe dar gloria a Dios cuidándose y cuidando a los otros, manejando con responsabilidad y amor.

Casas: como expresión del santuario familiar. Cada hogar ha de ser un refugio de paz, de respeto, de amor, de impulso para la vida. Quien entra en su casa debe hacerlo como Moisés en el libro del Exódo, como entrando en un santuario, en un lugar sagrado, lugar privilegiado de la presencia de Dios. ..etc.
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