Parroquia
Nuestra Señora de la Candelaria
de La Viña

Arquidiócesis de Salta - Salta - Argentina

Noticias y Novedades de la Parroquia

29-07-18 | Noticias - Novedades

Lectio del 18° Domingo del Año



Comunidades Bíblicas: Guía LECTIO DIVINA


TIEMPO ORDINARIO: 18º ordinario



5 de agosto


INVOCAMOS LA LUZ Y LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO:

PARTIR DEL TEXTO DE LA VIDA:
¿Qué expectativas hemos traído hoy a este encuentro? ¿cuáles son nuestras experiencias más inmediatas e importantes? ¿porqué?

LECTURA:



Juan 6,24-35
¡Habla, Señor, que tu pueblo escucha!


REALIZA EL ECO:



REFLEXIONAMOS

La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente porqué lo buscan ni para qué. Jesús conversa con ellos, hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan es necesario pero el hombre necesita algo más; un hambre de vida.

La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer ni por dónde empezar. Preguntan: ¿qué obras tenemos que hacer? Hay deseo sincero, pero están acostumbrados a pensar todo desde la Ley, preguntan por obras, prácticas y observancias.

La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: la obra es que crean en Aquél que él ha enviado. Esta es la nueva exigencia. Lo demás es secundario.

Después de 20 siglos de Iglesia, hemos de redescubrirlo. La identidad está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús, el Enviado del Padre. Aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús. Experiencia de Jesús e identificación con su proyecto en medio de una sociedad cada vez más laica.

Creer en Jesús no es una experiencia teórica, un ejercicio mental. No solo una adhesión religiosa. Hay que cuidar y trabajar cada día.
Creer en Jesús es configurar la vida desde él, una vida verdadera. Vivir a Dios como Padre, reaccionar con misericordia, despertar esperanza.
Creer en Jesús es vivir y trabajar por algo último y decisivo: un mundo más humano y justo; sin olvidar a nadie. Así nuestro pequeño compromiso, siempre pobre y limitado, es el trabajo más humano que podemos hacer.

Por eso, desentendernos de la vida de los demás, vivirlo todo con indiferencia encerrarnos solo en nuestros intereses, ignorar el sufrimiento de la gente que encontramos en nuestro camino.. son actitudes que indican que no estamos trabajando nuestra fe en Jesús.

No basta lo efímero. Ya no son las religiones ni los pensadores los que marcan las pautas de comportamiento o el estilo de vida. La nueva sociedad es cada vez más consumista, satisfacer deseos. El individuo-moda, personalidad y gustos fluctuantes, sin profundidad solo efímero. Sin ideales, ni aspiraciones, solo disfrutar, tener, estar en forma, entretenido, relajado. Mas intereses en lo efímero que en el sentido de la vida.

Lo malo es quedar vacíos por dentro, dejar de hacer el bien para buscar solo el bienestar, ajenos a lo que no sea el propio interés, indiferentes. Vulnerables, vacíos.

Cuando observamos que los años van deteriorando nuestra salud y que también nosotros nos vamos acercando al final de nuestros días, algos se rebela en nuestro interior ¿Porqué hay que morir, si desde lo hondo de nuestro ser algo nos dice que estamos hechos para vivir?

El hombre moderno no cree en la eternidad, y por eso se esfuerza por eternizar un tiempo privilegiado de su vida actual. El horror al envejecimiento y el deseo de agarrarse a la juventud hacen el ridículo. Surge a veces impotencia y pena. La vida debería ser más hermosa para todos, más gozosa, más larga. Todos anhelamos una vida féliz y eterna. Nostalgias de eternidad.

A los cristianos se les dice que ente el temor a la muerte, se inventan un cielo donde proyectan inconscientemente sus deseos de eternidad.

El Evangelio nos invita a trabajar por un alimento que no perece, sino que perdura dando vida eterna. Hay personas que desean sinceramente encontrar a Dios, pero no saben qué camino seguir.

Primero hay que dejar de temerlo. Hay gente que apenas escucha de Dios empiezan a pensar en sus miserias y pecados. Hay que purificar esa idea de Dios.

No hay que ir con apuro, actuar con calma. Ir despacio, descubrir humildemente tu pobreza y necesidad de Dios. Él no está al final de un esfuerzo. Está ya junto a ti, deseando hacerte vivir.

Desciende a tu corazón y llega hasta las raíces más secretas de tu vida. Quítate las máscaras. No tienes necesidad de ocultar tus heridas ni tu desorden. Preguntarse: qué ando buscando en la vida? Qué necesito para vivir con más alegría? Por ahí encontrarás un camino hacia Dios.

Aprender a orar. Busca en la Biblia. Toma el Evangelio en tus manos. Ahí encontrarás a Jesús: él es el verdadero camino que te llevará a Dios. Jesús te irá sanando. Te enseñará a vivir.

Así entenderás, el que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.

Cuando el Evangelio se hace carne en nosotros, empezamos a vivir una vida distinta, la vida eterna, al estilo de Dios. Que nos cambia y cambia el mundo.


ORACIÓN COMUNITARIA:
Ahora realizamos, las suplicas, acciones de gracias o peticiones que podamos agregar......
ACTUAMOS:
PROPÓSITO DE ESTE ENCUENTRO: personal y comunitario
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