Parroquia
Nuestra Señora de la Candelaria
de La Viña

Arquidiócesis de Salta - Salta - Argentina

Noticias y Novedades de la Parroquia

07-08-18 | Noticias - Novedades

Camino Del Duelo

SER SANADORES HERIDOS

En la tradición cristiana, al centro tenemos a Jesús que con sus heridas nos ha sanado. No con sus triunfos, sino con sus llagas, con su cruz. Es decir, en cada uno de nosotros como médicos, como curas, como agentes de pastoral habita un sanador. Es decir, una persona con competencias específicas. El cura tiene competencias pastorales, espirituales. El médico tiene competencias médicas, etc. Es decir, cada uno tiene dones o hemos podido sanar nuestra vida utilizando lo que Dios nos ha dado. Es importante recordarnos que cada uno de nosotros que ayuda también tiene limitaciones, impotencias, debilidades. Entonces, acercarnos a los demás, no sintiéndonos autosuficientes o sanados. Nosotros también somos limitados, impotentes. Eso es una forma de sabiduría por la cual hay dos paradigmas muy importantes que hay que integrar para actuar bien en el mundo de la salud, como médicos, agentes de la pastoral y voluntarios. En primer lugar, en cada uno de nosotros habita un enfermo. Todos tenemos fragilidades, tal vez psicológicas, en la relación con los padres, hemos tenido conflictos, incomprensiones, tal vez mentales, tenemos limitaciones en el aprendizaje, tal vez a nivel emotivo y espiritual. Toda la vida está marcada por pequeñas o grandes heridas o limitaciones. Eso es un paradigma que nos ayuda a ayudar mejor a los demás porque nos ayuda a ser humildes y sabios. El segundo paradigma es aún más importante: en cada enfermo habita un médico, es decir, los enfermos no sólo son destinatarios de nuestra ayuda sino que a través de la relación de ayuda podemos ir identificando y sacando a la luz el médico que está presente en cada enfermo. Tal vez este médico son pequeños signos de esperanza, tal vez grandes son los recursos, tal vez a nivel físico la persona puede comer, puede caminar; tal vez son recursos a nivel cognitivo, su manera de pensar, de recordar, de evaluar; tal vez son recursos emotivos, su capacidad de conocerse, de expresar sus sentimientos y tal vez son recursos espirituales, tener la fe, la esperanza o el valor de la paciencia. Es decir, en la medida en la cual cada uno de nosotros integra, en primer lugar, dentro de sí y después en la relación con los demás estos dos paradigmas se propone verdaderamente como un sanador herido. Porque el problema en la vida es que algunas personas se quedan sólo con las heridas. Despues de diez o veinte años la herida ha producido solo victimismo, amargura, aislamiento. Para otras personas, las heridas se han transformado en amor, en cercanía, en solidaridad. Es importante que cada uno de nosotros como cura, como enfermera, como médico, como voluntarios, sepamos ser sanadores heridos. Personas que han integrado las heridas y se acercan a los demás mirando no sólo a las heridas y después ir identificando y sacando a la luz los recursos o el médico que esta presente en cada enfermo. Esta es la medicina y la sanación a largo plazo.
P. Arnaldo Pangrazzi
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