Parroquia
Nuestra Señora de la Candelaria
de La Viña

Arquidiócesis de Salta - Salta - Argentina

Referencias de Interes - Candelaria de La Viña

Detalle Interiores


RETABLO MAYOR.
Exento. El sotabanco se reduce a un simple basamento y el banco a unas graderías que sirven de apoyo al único cuerpo, cuya planta es movida y encierra en su parte central un pequeño nicho, sobre este cuerpo se ubica otro, a modo de templete con amplio vano, enmarcado por lastras y grueso arco de medio punto, sobre cuya cúpula de media naranja se ubica la cruz con resplandor.

La ornamentación es muy poco definida y responde al gusto ecléctico de fines de la centuria pasada.

En el Nicho superior se ubica:

CRUCIFIJO:
Figura de Cristo muerto con la cabeza caída sobre el hombre derecho. De tratamiento anatómico convencional, lo desmerecen repintes y barnices.
En la parte posterior de la figura y el pelo se ve la tela encolada. La cruz de sección octogonal, remata en cantoneras de plata fundida y cincelada, con INRI del mismo metal. Por detrás, dando marco rayera de plata repujada.

VIRGEN DE LA CANDELARIA DE LA VIÑA

Está compuesta por dos partes: la inferior, que demuestra corresponder a una imagen de talla completa que ha sido desbastada y de la que sólo se conservan restos de los paños en la parte del ruedo,. El tipo de pliegues al apoyar la túnica sobre la peana nos permite afirmar que se trata de una imagen probablemente española del siglo XVII.

La parte superior no coincide en su diámetro con al otra, siendo además del tipo característico de las figuras de candelero, en las que se talla someramente un torso, cuyos brazos se articular en los codos, articulaciones que, como las de las muñecas, hoy aparecen fijas. Esta tipología corresponde sin duda a la producción americana del S XVIII.
La cabeza tiene en la frente, carrillo derecho y cuello, hendiduras que recuerdan el ataque que esta imagen sufriera a manos de los indios.

Está revestida con túnica y manto de tela modernos, lleva peluca de pelo natural y ciñe su cabeza una corona de plata repujada, fundida y cincelada. Con su mano derecha sostiene el cirio.
El niño Jesús, a quien María sujeta con su brazo izquierdo, es de talla completa. También a él se le han fijado las articulaciones del codo. Está bendiciendo y sostiene con su mano izquierda la canastilla con las palomas.

Debido a las recientes y toscos repintes, cuesta reconocer en esta imagen a aquella que publicaran los estudiosos Migue Solá y Atilio Cornejo en sus respectivos trabajos.
Es muy ilustrativo al respecto un párrafo del historiador salteño Bernardo Frías que extraemos de sus Tradiciones Históricas de Salta...

"La imagen (sin que podamos afirmar fuera la misma del prodigio) se la conserva todavía con la herida del degüello y la sangre vertida; siendo de advertir en bien y fama de la honradez de nuestra pluma, que aquellas manchas rojas imitando las de sangre, son puestas por el pincel del pintor no por la daga del indio; pues en mala hora para la Virgen, para su culto y para la fe, se ordenó-por no sé que estúpido de aquellos que nunca faltan, metidos de vez en cuando en los gobiernos con lo que no conocen ni entienden-fuera retocada la vieja imagen"
Madera tallada; policromía moderna; ojos de cascarón; peluca; plata repujada, fundida y cincelada.
Alatura Máxima: 135 cm. ¿España? S. XVII y ¿Salta? S. XVIII?


RETABLO DE LAVIRGEN PEREGRINA

Al lado derecho del crucero. De estilo neorrenacentista. Tres gradas, soportan un único cuerpo flanqueado por columnas apareadas con capiteles compuestos que enmarcan una gran hornacina central en que se ubica la imagen.
El ático de pesada composición se compone de dos grande hojas de acanto estilizadas en esviaje, que enmarcan una reserva dentro de la que campea la paloma del Espíritu Santo, que remata en una forma triangular fitomorfa que encierra una cartela con los símbolos papales.
Es de mampostería y está jaspeado.




VIRGEN DE LA CANDELARIA PEREGRINA

De vestir, sedente, el cuerpo está cubierto con una falda de tela encolada. La cabeza está preparada para recibir peluca, Ha sido revestida con túnica y manto de confección moderna.
Sostiene con su mano derecha la que le falta el dedo anular, un candelero de madera con el cirio, y con la izquierda al Niño Jesús, de factura reciente (hoy ausente-robado por las tribus modernas y urbanas) Lleva corona de bronce de este siglo.

Madera tallada y pasta; tela encolada, policromía moderna; ojos de vidrio, bronce. Altura máxima: 104 cm. Salta, siglos XIX y XX


RETABLO DEL JUSTO JUEZ y ALTAR de la RESERVA de JESÚS EUCARISTÍA

Está colocado en el lado izquierdo del crucero. Es de similar estilo al que guarda la imagen del Virgen Peregrina. Sólo se diferencia en el ático, que aquí se compone de floreros apareados que encierran un cuerpo cuadrangular con tres querubines alados y nubes sobre los que se ubica el cáliz con la Hostia. Remata este cuerpo una reserva elíptica rodeada por elementos vegetales que ostenta en su centro las siglas de Cristo. Mampostería.





JUSTO JUEZ

Imagen de medio cuerpo. Es un Ecce Homo, venerado como Justo Juez. Tiene las manos atadas, cruzadas por delante de su cuerpo. Eleva su mirada al cielo y tiene la boca entreabierta, gesto que acentúa la expresión doliente. El paño rojo que cubre su cuerpo, es de tela encolada, y deja libre la espalda, sobre la que se han esquematizado los nudos de la columna vertebral. Los toscos repintes modernos empobrecen la pieza. Apoya sobre una base polígona irregular.

Madera tallada, tela encolada; pasta, policromía moderna; ojos de cascarón.
Altura máxima: 106,5 cm. ¿Salta? Fines siglo XVIII


DOLOROSA y CRISTO YACENTE

De vestir. Un tronco apenas esbozado, apoya en listones de madera. La cabeza está preparada para recibir peluca, teniendo una indicación elemental de cabello corto que cae sobre la nunca. Los repintes modernos empobrecen la pieza. Está revestida con túnica y manto de paño negro. Corona su cabeza una aureola de plata repujada y cincelada en forma de arco circular con doce estrellas. Se encuentra en la Sacristía de la Iglesia.

Madera tallada, policromía moderna, ojos de cascarón, plata repujada y cincelada. Altura máxima: 135 cm. ¿Salta? ¿siglo XIX?


EL CRISTO YACENTE

Imagen de tres clavos. Articulado en los hombros, para permitir su colocación en la cruz. De tratamiento realista, con detalles anatómicos más exagerados que dramáticos. El paño de pureza, sostenido por un cordón, forma además del nudo lateral derecho, otro en el frente de la figura.

Madera tallada; policromía no originaria; ojos de cascarón. Altura máxima: 154 cm. Argentina S. XIX


  • ALTARES LATERALES (retablos) y CONFESIONARIOS

Obra de Valero Martín Martí Guerri, nació en España, en Maella, Zaragoza, en 1881 y a los confesionarios los hizo en 1919

RETABLO DE LA VIRGEN DEL VALLE

Se ubica en la cabecera de la Iglesia en el costado derecho del presbiterio. Es de madera tallada y dorada, y corresponde al gusto ecléctico de principios del siglo.

En el sotabanco se ha abierto una urna en que se ha colocado el pesebre. El banco con gradas y complicada ornamentación soporta un primer cuerpo, dividido en tres calles, con medias cúpulas en saliente, sobre las hornacinas.
El ático se cubre con un gran resplandor con escudo central, que ostenta en su campo una flor de lis rodeada por las letras N.S.C.V., escudo al que coronan dos ángeles.

No es un ejemplar de buena calidad dentro del citado estilo.

RETABLO DE SAN JOSÉ

Se ubica en el lado opuesto al retablo anterior y aunque corresponde al mismo estilo y producción que éste, presenta algunas diferencias de estructura y ornamentación.

En este caso por debajo de las calles laterales del primer cuerpo se abren dos puertas que comunican entre sí por detrás del sotabanco.

El ático, que supera la altura del vano, remata en frontón curvo por delante del que se ubican dos ángeles que sujetan el Sagrado Corazón de Jesús. Madera tallada y dorada.

CRISTO DE LA VIÑA
El Señor o Cristo de la Viña es una iconografía característica del período colonial. Fue bastante difundida por la escuela cuzqueña de pintura en la región del altiplano peruano-boliviano y en el noroeste argentino. Se la tomó, con escasas variantes, de una grabado de Jerónimo Wierix muy conocido en toda la América española. Óleo sobre tela de 1,769 x 1,31 mts., realizado posiblemente en Cuzco a mediados del S. XVIII.
La imagen ilustra el pasaje de Is. 63,3:”Yo solo he pisado el lagar y nadie estaba conmigo” Una interesante iconología que nos remite al Sacrificio Divino y a la Salvación.
Se puede observar, arriba a la derecha, a Dios Padre rodeado por cinco querubines accionando la prensa, que es la Cruz sobre la que se ha posado el Espíritu Santo. Jesús, en tanto, soporta el madero sobre sus espaldas. Está sobre el lagar pisando los racimos de uva que aportan los Apóstoles y que pueden verse a la izquierda del cuadro.

De las llagas de Nuestro señor surgen chorros de sangre que se vierten en la cuba. El líquido es recogido en un cáliz por los dos ángeles. Se ubican en un primer plano, vestidos con dalmáticas. La Virgen María, ubicada a la derecha, en su calidad de corredentora acompaña con sus dolores los de su hijo. Un grupo de niños o jóvenes se acerca, por la izquierda, al lagar místico.
Al fondo, en una perspectiva aérea muy lograda, se observa un paisaje idealizado de arquitecturas y otros personajes (¿Apóstoles?) realizando la vendimia. El tratamiento de las carnaduras, la composición de la obra (dominada por la figura de Jesús en una perspectiva que nos lo hace aparecer como monumental), la ya mencionada perspectiva aérea del fondo y el claroscuro de los rostros nos habla de una obra de gran claridad realizada por un verdadero maestro.
Es interesante observar que siglos antes del Concilio Vaticano II se haya hecho una interpretación delicadísima de las Sagradas Escrituras. En la pintura se pone en claro que es Dios Padre quien acciona el mecanismo que pone en marcha la Pasión y muerte de su hijo. No hay mención alguna de los ejércitos de ocupación de Galilea, ni del gobernador romano de la provincia ni del pueblo judío. Ellos no fueron más que instrumentos circunstanciales.

Año: fines S. XVII o principios del XVIII Técnica: óleo sobre tela
Medidas: 160 x 120 cm (por Roberto Gonzáez Bosch)


VIRGEN DEL ROSARIO
Cuadro atribuido a Tomás Cabrera (Salta 1721-1801). En el centro de la composición aparece María de pie, coronada, vestida de rojo y azul, y con Jesús en brazos. Es sumamente interesante el plegado de los movidos paños, que se quiebran en líneas rectas.
La rodean pequeños círculos alternados con rosas que brotan de una rosal, dentro de los que se desarrollan delicadas pinturas que narran los quince misterios del Rosario.
A los pies, aparecen las figuras de medio cuerpo de los Santos Domingo y Francisco.

Óleo sobre tela. Alto 118 cm; ancho 95 cm. Salta S. XVIII.





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